Prendas para bebés que responden a demandas de una nueva vida más natural

Canica según Fernanda Madeira

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Silvana Sastre y Fernanda Madeira son las responsables de Canica, un emprendimiento de ropa e indumentaria para bebés confeccionadas en materias primas nobles (algodón orgánico certificado y lana merino). Las prendas son diseñadas y elaboradas en Uruguay, y estampadas con tintas naturales.

Entre tanta oferta de ropa para niños pequeños, Canica se diferencia por la simpleza, una paleta armónica y original, y un envoltorio acorde. La marca llama la atención y la ropa, pequeña y delicada, invita a tocar. Detrás de Canica hay dos mujeres jóvenes con grandes sueños y muchísimas horas de trabajo. Ya tienen vasto camino recorrido, aunque les falta mucho, pues quieren conquistar grandes mercados. Dicen que pueden hacerlo, fundamentalmente porque los productos Canica responden a demandas de una nueva vida y porque están hechos con amor.

La idea de elaborar prendas ecoamigables vive con Fernanda desde hace muchos años. Intentó llevar adelante el emprendimiento, pero no “se dio”. Justo cuando estaba a punto de abandonar el proyecto porque “que ya no daba para más”, Silvana se ofreció a darle una mano. Fernanda y Silvana son compañeras de trabajo, trabajan juntas en la agencia Grupo Perfil y luego de ese ofrecimiento se volvieron socias porque “la mano pasó a ser la otra mitad del emprendimiento”.

“Nos equivocamos, pero no fallamos, sino que aprendemos”

Silvana es licenciada en comunicación y Fernanda diseñadora de modas. Los talentos de ambas se conjugan en una marca con una estética muy cuidada. En las redes sociales muestran un emprendimiento atractivo y con unas fotos muy limpias que ―aunque no lo parezcan― están tomadas en un set que arman en la casa de Fernanda. Porque se las ingenian, arremeten, prueban y aprenden: “nos equivocamos, pero no fallamos, sino que aprendemos”, dice Fernanda.

Comenzaron con 50 prendas en el verano de 2014 y en la actualidad producen más de 500. Su modelo de negocios se basa en la venta a través de las redes sociales y en locales de terceros. “Creamos una muy buena dupla para trabajar, tanto que hoy Canica ya es una empresa. Nosotras dos estamos al frente con distintas responsabilidades, nuestros novios (Maxi y Nicolás) nos ayudan también, está Gustavo que es el cortador, Mariela y Daniel ponen los avíos de las prendas, Florencia las estampa y Rosana las cose. Además, estamos sumando a Mireya en la confección porque Canica crece. Somos un gran equipo con una cadena de producción fuerte”, asevera Fernanda con una sonrisa que demuestra el orgullo de materializar un sueño.

Desde el inicio decidieron no encargarse de la producción, porque no tenían tiempo para una faena tan demandante y porque Fernanda, quien conoce del tema, prefiere dedicarse a cuestiones más creativas. “A mí me gusta dibujar, volar y mirar. Miro prendas que se usan en Europa y pienso cómo instrumentarlas acá en Uruguay. Reinterpreto los colores, por ejemplo. El negro, para bebés, no es común aquí, aunque por suerte, estamos saliendo tímidamente del cascarón del rosado y del celeste. El gris, muy nórdico, prende y lo hemos trabajado. Me gustaría trabajarlo más, incluso”.

Canica ofrece líneas básicas sin estampa que solamente tienen su logo en la grifa y las colecciones cápsula. La colección de este invierno estuvo inspirada en flores y en la galaxia, mientras que el año pasado el motivo principal fue el bosque con animales que ya forman parte del “cuerpo estable de amigos” de Canica. En 2016 la colección fue unisex y los animales tuvieron la misma paleta de colores, pero este año las prendas están segmentadas: las flores para las niñas y la galaxia para los varones. Ambas estrategias han funcionado y los clientes de Canica han respondido a las propuestas de las emprendedoras. Florencia no demuestra preferencia por ninguno de los dos estilos, aunque confiesa que uno de sus propósitos es debilitar la dicotomía e imposición del rosado-celeste.

 

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Trabajan por temporada, definen las producciones y apuestan fuertemente al exterior. “Usaremos la lana, en ese caso, porque es la carta de presentación de Uruguay. Trabajamos con Ruralanas que es una empresa con valores similares a los nuestros. Hay mercados en los que la lana va primero que el algodón y en otros no. En la tienda que vamos a abrir en Etsy, usaremos algodón, lana y lino que próximamente integraremos”.

El lino es parte de la apuesta para la próxima colección primavera-verano que todavía está en la cabeza de Fernanda y que pronto bajará al papel. “Puedo adelantar que incorporará lino y nueva moldería. Habrá bodies de lino lisos y otros con estampas de Tiro al Aire, como siempre. Seguiremos con el algodón orgánico, hilados de algodón y lana merino que es termorreguladora y que se usará cada vez más en Uruguay durante casi todo el año”.

Las materias primas son el corazón del emprendimiento, por eso Fernanda viajó a Perú para conocer de cerca el algodón orgánico con la que trabajan. Además, buscan proveedores todo el tiempo, son asiduas a Internet y manejan “de taquito” las estrategias de búsqueda de Google. “Estamos en todo el proceso, buscamos precios afuera, tuvimos que aprender de importación, conocemos de diseño y fuimos vinculándonos con todas las variables de la producción”.

Dice Fernanda que emprender en Uruguay es difícil y que demanda tiempo y esfuerzo en grandes cantidades. Insiste en que en Latinoamérica los emprendedores deben manejar muy bien la frustración para no paralizarse y entender que la desilusión implica experiencia y aprendizaje. “El Estado debería apoyar mucho más a los emprendedores, como en Finlandia, por ejemplo. Los dos primeros años te financian los impuestos y luego los devolvés en cinco años. Eso es fantástico porque la cabeza de los emprendedores ayuda en todo sentido, aquí en Uruguay hay que trabajar la cultura del emprendimiento”.

“Volver a lo de antes, abandonar el úselo y tírelo, cuidar la piel, cuidar la alimentación…”

Para Canica, emprender ha implicado abordajes específicos vinculados a los productos que ofrece la marca. Por ello, Fernanda y Silvana han trabajado en el consumo de materias orgánicas porque es como “volver a lo de antes, abandonar el úselo y tírelo, cuidar la piel, cuidar la alimentación. Es un desafío a largo plazo y en Uruguay pasará lo mismo que en otros países en los que la gente elige lo que consume con mucho cuidado”.

Su experiencia como emprendedoras ha significado, además, manejar los flujos de adrenalina que oscilan del supéravit al abatimiento. También deben combinar todas las obligaciones porque, por ahora, Silvana continúa trabajando en la agencia de publicidad a tiempo completo. Fernanda, por su parte, desde principios de este año trabaja cuatro horas en la agencia, así que ahora Canica cuenta con más horas de una de las socias.

Los sueños y los proyectos de Canica “son enormes… Internacionalizarnos es uno de los más grande y está cerca”, dice Fernanda. “Cierro los ojos y veo a Canica en Europa, por ejemplo. Nuestros productos pueden competir porque son productos que tienen amor y los mejoramos todo el tiempo. Paulatinamente incorporaremos trabajos de responsabilidad social porque están en nuestras metas. Queremos educar sobre el emprendedurismo y sobre el consumo ecológico, por ejemplo. Y queremos vivir de Canica. Sé que ambas lo haremos”.

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Puntos de venta en redes sociales: Facebook, Instagram, Pinterest

Puntos de venta en locales. Montevideo: Artesanos del Uruguay, Peekaboo Uruguay, EcoAlmacén y Entre Aurelias y Aurelianas. Punta del Este, Manantiales: La Casita.

 

 

 

Retratos de un emprendimiento: producir jabones artesanales en Uruguay

Plano general: la historia de un producto de uso cotidiano
En el supermercado y en las farmacias hay metros de góndolas que despliegan las más diversas marcas y tipos de jabones. Se trata de un producto de consumo masificado y con oferta estratificada con pastillas para todas las franjas etarias y tipos de piel, perfumes de los más variados y con agregados, incluso. Además, la oferta de jabones se presenta en una amplísima carta de precios desde pastillas muy económicas hasta productos para “sibaritas de la piel”.

El jabón —que es protagonista en la vida cotidiana de hombres y mujeres de las más diversas culturas— es parte de la historia de la humanidad, aunque es difícil determinar la fecha exacta de su origen. Ciertas investigaciones datan las primeras referencias cerca del 2500 años AC en Sumeria. Según consta en una tableta de arcilla, los habitantes del lugar lavaban la lana con una sustancia que contenía agua, un álcali (“compuesto que en disolución acuosa se comporta como una basefuerte”, según RAE) y aceite de acacia.

Parece ser que los egipcios usaban el jabón para curar infecciones cutáneas, y para los hebreos el baño significaba limpieza corporal y espiritual. En la antigua China se producía jabón con base en vegetales, no solamente para uso personal. En la América prehispánica el baño era costumbre y también el lavado de ropas y cabello con productos naturales específicos. En cambio, los griegos y los romanos utilizaban aceite de oliva para la limpieza del cuerpo. Las referencias históricas varían con una constante: la búsqueda de ingredientes naturales para procurar la limpieza.

El jabón, entonces, es parte importante de la historia y protagonista en el ámbito de la higiene personal, una costumbre que ya no se discute en la actualidad (en la Europa de la Edad Media se dejó de utilizar porque que se consideraba agente de transmisión de ciertas enfermedades). La elaboración de jabones, artesanales e industriales, es una práctica que también tiene su largo recorrido y el primer producto con “nombre y apellido” fue el “jabón de Marsella” (Francia). Este, conocido hasta el día de hoy, fue tan popular que a mediados del siglo XVII el gobierno francés reguló el mercado de jabones de Marsella y determinó qué tipo de elementos debía contener. 

Hoy el consumo de los productos de higiene personal implica, en determinados contextos socioeconómicos, algo más que una cuestión de limpieza. Esos públicos, atentos a las tendencias internacionales, consumen productos que cuidan el ambiente en general y procuran “mimar” el cuerpo en particular. Por eso, a los metros de góndola en los que se exponen los más diversos jabones industriales, se agrega una creciente oferta de productos artesanales naturales. La tendencia (en boga en Europa, Estados Unidos y Canadá) se ha extendido a nuestro país y en la actualidad hay respuestas locales a esas demandas.

Plano americano: de la fotografía a la elaboración artesanal de jabones

Noel Zunino tiene 45 años, es fotógrafa y responsable de “Las Mercedes. Jabonería Boutique”, un microemprendimiento artesanal de producción de jabones. “Me encanta la fotografía, pero el ámbito al que me dedicaba, los sociales, es muy cansador. [Era una vida que profesionalmente] implicaba mucha noche y mucha fiesta, era realmente agotador; así que decidí dedicar mi mayor energía a algo que me gusta desde hace un tiempo, pero que no me había animado a sacar al mercado”, explica Noel.

“Comencé a experimentar en el tema jabones en 2007, probaba conmigo y con mis familiares. Empecé a investigar con jaboneras europeas, en especial cuando viví allí en 2012. Desde siempre me ha gustado el tema de la manufactura y en especial la cosmética natural (…). Empecé a probar con formulaciones para pieles con problemas que requieren un especial cuidado en la higiene cotidiana porque en mi familia hay varios miembros con piel seca y, además, la madre de una amiga tiene vitiligo”. 

“Mi formación es completamente autodidacta. Me gusta la química, aunque todo lo que sé es lo que aprendí en el liceo. Y soy un animal cibernético, leo todo el tiempo, investigo, busco”. En jabonería y cosmética natural “me he formado en línea mayormente, (…) hay mucha información disponible y mucho ensayo y error. En mi caso, son tres años de intensa práctica porque, más allá de los primeros intentos, hace relativamente poco que me dedico casi exclusivamente”. 

Primer plano: la elaboración del jabón artesanal

Un jabón es la fusión de una sustancia grasa (aceite y manteca) y una alcalina (hidróxido de sodio). El hidróxido de sodio —soda cáustica con agua destilada mezclada a determinada temperatura— es el encargado de hacer reaccionar a las grasas y transformarlas en jabón. 

A la pasta que resulta de la mezcla de ácidos grasos y álcali se le agregan aceites esenciales, oleatos e hidrolatos. “Los hidrolatos surgen de hervir una planta en agua para extraer sus cualidades, yo uso agua destilada porque cuido todos los elementos”, explica Noel. Y agrega que “el oleato surge de macerar una planta más de 40 días en aceite de oliva al sol o a la sombra, según de qué tipo se trate. Por ejemplo, el laurel, el tomillo, el romero y el orégano se maceran durante más de un mes. Las propiedades de la planta pasan al aceite que se usa para hacer el jabón. Así se logran los diferentes tipos: el de romero tiene el oleato de romero y además se le suma el aceite esencial. Los aceites esenciales se extraen por evaporización o arrastre y debo comprarlos en laboratorios porque no tengo destiladores para hacerlos”.

El curado es la siguiente fase de la producción del jabón.Una vez hecha la mezcla, se pone en cubetas de madera, se deja solidificar de dos a tres días, se desmolda, se cortan las pastillas y se sellan una a una. La pasta descansa durante 30 días y finalizado el ciclo, cada molécula de grasa se transforma en jabón.

Noel produce en su casa, donde también cultiva las hierbas para enriquecer los jabones. La barbacoa es su laboratorio, un espacio grande que ha acondicionado especialmente, pues la higiene es fundamental. Todos los productos que forman parte del proceso de elaboración de “Las Mercedes” son “artesanales y naturales casi en su totalidad. No uso plásticos durante el proceso de elaboración y tampoco para el embalaje. Solo me falta usar tintas biodegradables en la folletería, no he podido todavía, aunque aspiro a ello. Busco coherencia en todo el proceso de producción”. 

Primerísimos primeros planos con profundidad de campo: los productos

La marca de Noel se llama “Las Mercedes” en homenaje a una de sus abuelas. En noviembre de 2016 se largó al mercado, sin un lanzamiento oficial en un “debut con boom”. “La feria Montevideo Místico en el hotel Dazzler fue mi primera salida al mercado”, detalla la artesana. “Me fue estupendo. Después llegó la feria de Nuestro Camino en la que vendí todo lo que tenía producido. Me pasó el agua y, además de las ventas, hice muchísimos contactos”. 

La variedad de jabones artesanales que ofrece Noel es extensa: son trece en total. “El primero [en salir] fue el de rosas y en segundo lugar el de lavanda, porque son clásicos. El último es el de orégano, que es excepcional. Mi favorito, sin lugar a dudas, es el de canela porque es una especia que me encanta. Voy experimentando en función de las esencias que hay en el mercado en procura de que el aroma se sienta. No me importan tanto el diseño y el color, pero sí el perfume. Y deben contener las propiedades de la planta a partir de la que se hizo, eso es muy importante”.

Los jabones de “Las Mercedes” no contienen ingredientes corrosivos y, además de un rico perfume y la experiencia de un baño muy natural, aportan varios de los nutrientes que la piel necesita. Estos aportes se deben, según la emprendedora, a “los productos naturales: mantecas que provienen de África como la de Karité que se extrae de una nuez; la manteca de cacao; el aceite de coco; el de ricino y el de oliva que es fundamental y, en particular, el orujo de oliva que tiene más propiedades nutritivas que el aceite extra virgen y es mejor, aún, para el ámbito cosmético”.

Las pastillas de “Las Mercedes” se pueden comprar en línea y en EcoAlmacén Life & Design, Almacén Odiseo (Youhub Cowork, Carrasco), Artesanos del Uruguay (Franca Flor) y La Vitrina en Montevideo y también en La Casita en Manantiales (Punta del Este). Todos son “puntos de venta que tienen la misma filosofía que yo, con especial cuidado por la estética y por lo natural”, explica la emprendedora. 

Plano medio: la experiencia de emprender en Uruguay

Noel confiesa que ya tiene muchos años de experiencia en el tema jabones y que su familia y los amigos agradecen las pruebas. El entusiasmo que la ha llevado a indagar, a estudiar y a embarcarse en el emprendimiento le ha permitido buscar soluciones para todas las dificultades que se le han presentado; “aunque el gran tema es el capital de giro”, agrega. 

Los costos para elaborar jabones son altos, “la materia prima es costosa en relación con el destino. Si comprás un aceite de oliva extra virgen para comer te dura mucho, no así para la producción de jabón que demanda abundante aceite. Mis proveedores son uruguayos que traen del exterior porque, según averigüé, la producción de aceite de oliva de Uruguay no tiene excedente y se utiliza toda para el consumo gastronómico. Me vi obligada a comprar a importadores y estoy trabajando con aceite de oliva español que es espectacular”. 

El registro también fue solucionado: “tengo un monotributo para facturar y esas cuestiones. A cada dificultad le he encontrado una respuesta asequible y por suerte el mercado de las ferias y el cosechado en los contactos ha respondido para seguir adelante. El Ministerio de Salud Pública sí es una traba, es muy costoso porque son $ 30.000. Si lograra vender como en la temporada navideña, tendría que vender 600 pastillas por mes durante dos meses para pagar el MSP. Pero puedo vender sin la habilitación igualmente; en Uruguay no es necesario tener el registro del MSP para vender jabones, aunque es un plus que aporta y me gustaría lograrlo. Es uno de los objetivos que me he fijado, ya que no lo tengo por cuestiones económicas exclusivamente”. 

Noel es una “mujer orquesta” y con “Las Mercedes” ha acrecentado su caudal de conocimientos en química, en cosmetología y también en las distintas disciplinas que giran en torno a la comercialización. 

En cuestiones de márketing, se ocupó del logo, del eslogan y del empaquetado y la presentación. Al respecto, agrega: “tuve que resolver el tema del packaging que está diseñado y hecho por mí, salvo la imprenta. Los costos de packaging son altos, así que uso bolsas kraft y negras, son dos líneas diferentes. La primera es más artesanal y la segunda es más formal y glamorosa. Todos los detalles están pensados, hasta la información del tipo de jabón y una tarjeta de agradecimiento. Busqué soluciones económicas y atractivas con los mínimos costos posibles”.

Además, Noel se dedicó al sitio web para promocionar la marca y vender en línea. Confiesa que hizo todo y que contó con la ayuda de un amigo que es analista de sistemas. “Me demandó horas, en especial el contenido. No está redondo, necesito un copywritter, pero por ahora no me da el rubro. Me metí en blogs y foros, hice cursos, leí y aprendí para armar la web. Ahora estoy armando la página de Facebook y tengo la de Instagram (lasmercedes.uy)”.

Plano general: la mirada puesta en el futuro

Noel narra las peripecias vividas, muestra fotos de los jabones, introduce anécdotas y explica los procesos. Su entusiasmo se percibe de lejos pues, mientras habla, se expresa con los ojos y con las manos. En relación con el futuro, confiesa, como todos los emprendedores, que ella es su propia “herramienta de trabajo”. Dice que piensa producir todos los días un poquito ya que, aunque tiene lugar para el stock, no puedo hacerlo sin saber cómo serán las ventas porque el aroma de los jabones se pierde porque son elaborados con productos naturales. 

Para la emprendedora, hasta el momento “todo viene prometedor y estoy entusiasmada. Creo en mis productos, sé que son buenos. Quienes los han probado reiteran la compra y eso me da confianza”. “Estuve investigando sobre el apoyo financiero externo, a través de líneas de crédito. Pero prefiero el piano piano, porque así me da para seguir como hasta el momento. Y mientras tanto sigo sacando algunas fotos en sociales porque intentar vivir de la venta de jabones es un apostolado. Hasta el momento la respuesta es muy favorable, a la gente le gusta el producto y yo lo muestro con orgullo. Procuro que cada jabón transmita que fue hecho a mano con productos naturales, son objetos que agradan a la vista y al tacto. ¡Además, son hechos uno a uno y totalmente naturales! Y en el futuro cercano quisiera incorporar otros productos de cosmetología natural: emulsiones, cremas, repelente, bálsamo”. 

Referencias

Diccionario de la Real Academia Española

Regla et alter. La química del jabón y algunas aplicaciones