Con la incorporación de un azucarero, las piezas esmaltadas de Aurora Prints & Goods conforman colección

Regalos con estilo

Aurora Prints & Goods sacude el invierno, justo a mitad del año cuando parece que nada sucede, con el lanzamiento de un refinado azucarero en la línea de esmaltados.

El jarrito fue el primer esmaltado con estilo retro que apareció en el emprendimiento y que amplió el rubro de “papelería marmolada” (libretas, cuadernos, carpetas, entre otros) de la marca. Con un perfil vintage y aires de campo, el jarrito llegó para quedarse y se impuso con elegancia. Después apareció la jarra de dos litros, que es muy estilizada, y la última incorporación es esta nueva pieza.

El azucarero (que es un contenedor muy versátil) es del tamaño del jarrito, tiene tapa y no lleva asa. Sus bordes son suavemente redondeados y, al igual que sus antecesores, es un guiño a la loza antigua con los aires renovados del estampado marmolado.

Después de un largo proceso, según declaran en Aurora, las diferentes piezas funcionales —jarrito, jarra y azucarero— se unen en un concepto que da identidad al emprendimiento porque estos esmaltados ya son una marca registrada. La novedad es que ahora los clientes pueden armar su juego con las tres piezas y combinarlas con los diferentes colores: rojo, azul, negro, el ocasional amarillo y el verde que es la nueva incorporación.

Hay promoción lanzamiento con envío gratis en Montevideo para las compras que se realizan el jueves 6 y el viernes 7 de julio. Los productos se pueden ver en el estudio (con visita coordinada) o por catálogo digital en las redes sociales de la marca (web, Facebook e Instagram).

Las piezas esmaltadas con el marmolado —la impronta del emprendimiento— son realmente diferentes y originales, y con el agregado del valor del trabajo artesanal, pues están estampados a mano.

Detrás de estos productos está Virginia da Costa, la mente creativa que dio origen a Aurora. Virginia se formó en Diseño Gráfico y trabajó, inicialmente, para diversos estudios de diseño y agencias de publicidad. A partir de un taller de marmolados, nació Aurora Prints & Goods como emprendimiento. La marca se ha posicionado en el mercado nacional con fuerte presencia en las redes sociales, ferias y notas de prensa. Los productos de Aurora en la línea de papelería, accesorios y objetos decorativos para el hogar son objetos de autor para embellecer el trabajo cotidiano, la mesa u ofrecer una invitación artesanal con estilo.

ExpoLana Uruguay: un punto de encuentro para la comunidad del tejido

Uruguay tiene tradición en exposiciones ganaderas de ovinos y bovinos, especialmente. En cambio, a pesar de ser un fuerte productor de lana y a diferencia de otros países, recién en 2017 se realizó la primera exposición sobre lana y afines. ExpoLana Uruguay I tuvo lugar el 11 y 12 de junio en el LATU por iniciativa personal de dos emprendedoras que gustan del tejido. Entre puntos y carreras, ovillos y agujas, reuniones de trabajo y decenas de correos electrónicos enviados, Verónica Oliveira y Andrea Varela lograron que Uruguay reuniese, por primera vez, diversos actores vinculados a la lana y el tejido.

En la infancia de muchos uruguayos hay recuerdos de mujeres tejiendo bufandas, suéteres, gorros, escarpines. Algunas lo hacían como entretenimiento y otras como fuente de ingresos. El saber del tejido ―como otras artesanías― se transmitía de generación en generación, de abuelas a nietas, de madres a hijas y fue, durante varios ciclos, registro casi exclusivo de mujeres. Las manos más añosas legaban secretos para teñir la lana, reutilizarla, enlazar puntos clásicos y los de moda también. Eran tiempos de El Arte de Tejer, una catálogo grueso y de hojas brillantes.

En la actualidad, el tejido en el hogar es una práctica que ha adquirido nueva significaciones con renovados vigores. La saturación producida por la dinámica consumista del “úselo y tírelo” y una revalorización de lo “hecho en casa”, han dado lugar a nuevas oleadas en el ámbito de las artesanías y las manualidades. Con otros horizontes, se reaviva el mundo del tejido potenciado por la amplificación de los nuevos medios de comunicación digitales. Así, la comunidad del tejido y del crochet tiene su propia red social (Ravelry), usuarios especializados en Pinterest y muchísimas etiquetas en Instagram, también cursos y talleres presenciales de principiantes en adelante. Además, ha dejado de ser una práctica de mujeres y los hombres se animan a tejer en la intimidad del hogar y hasta mostrar su arte en público.

Por otra parte, en la sociedad actual hay sectores proclives a la innovación con ideas que se materializan en función de nuevas formas de concebir el trabajo, la asociación y las oportunidades. En estos marcos, surgen emprendedoras como Andrea y Verónica que conjugan iniciativa y, en este caso, la pasión por el tejido.

Andrea es psicóloga y trabaja en Recursos Humanos y Verónica en Informática y en redes sociales. A ambas les gusta tejer y saber de lana y afines. Se conocieron entre ovillos digitales y talleres presenciales y fueron tejiendo una trama que parece “tener tela para rato”.

Verónica es parte del dúo Las Knitting Amigas, un podcast uruguayo-argentino sobre tejido. En uno de los episodios del año pasado, Joji (conocida diseñadora argentina, la contraparte de Verónica en el podcast) comentó que asistiría a una exposición de lana en Estados Unidos. Cuando Andrea escuchó el audio, pensó en organizar una actividad así en Uruguay y contactó a Verónica, pues se imaginó que le gustaría la idea.

Tomaron un café y en diciembre de 2016 “nos embarcamos en el proyecto de realizar la primera exposición de lanas en el Uruguay. En conjunto decidimos todo y fijamos una fecha especial, porque queríamos que la exposición fuese el Día Mundial del Tejido en Público que se celebra cada junio en diversas partes del mundo. El objetivo fue “crear un punto de encuentro que agrupara a apasionados por la lana, para conocer tejedores, diseñadores y comprar lana también”.

Dicen que encararon el proyecto con mucho entusiasmo. “Es la pasión por la lana y el tejido. Cuando te gusta tejer y empezás a aprender, valorás la calidad de la lana de otra manera. También el trabajo que hay detrás”.

Definieron el lugar con cautela, “no queríamos algo muy grande, porque no sabíamos qué receptividad íbamos a tener. Primero buscamos patrocinadores y, luego de varias reuniones, Don Báez, Manos del Uruguay y malabrigo nos dijeron que sí”. Después tocaron la puerta del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y de Uruguay Natural para darle un marco nacional a la actividad.

ExpoLana Uruguay presentó una grilla de talleres y exposiciones, además de una instancia de tejido solidario. “El evento estuvo muy bueno, convocó mucha gente, incluso del interior y de otros países. El sábado fue un día de búsqueda de lana y a la actividad solidaria del tejido en público. El domingo se equilibró con gente que compró prendas”, explican las organizadoras luego de pasada la euforia y en momentos de balance.

“La semana próxima ya comenzaremos a trabajar en ExpoLana II”, explican mientras agregan que habrá más stands porque “fue difícil decir que no cuando los habíamos vendido todos. Queremos darle foco al artesano para ser diferente a las ferias de diseño ”. También tendrá “más espacio para dar buenos talleres porque hay gente muy capaz con técnicas muy buenas”.

Para el futuro a largo plazo, Verónica sueña con “que ExpoLana se instaure en la agenda nacional” y explica que,  “aunque crezca, será una actividad para la comunidad del tejido”. Hace unos años, visitó el New York Sheep and Wool Festival y quedó impactada con la movida que se genera. Dice que le gustaría replicar la propuesta en escala uruguaya. “Llevar al productor para mostrar todo el proceso. Mostrar a los animales, la esquila, quien realiza el top. Queremos que esté toda la cadena y que sea un evento que se propague internacionalmente para posicionar a Uruguay. Además de los talleres y del tejido solidario”.

Las organizadoras dicen que aprendieron de todo y que por momentos no se reconocían al dejar de lado la timidez y los miedos de la primera vez. Con el respaldo de esta edición, sienten impulso para generar una actividad “en el que la lana sea el sentido y pueda abarcar toda la cadena: del productor al consumidor final”.

 

Regalos para Isis, Rea, Hilaria y María. Regalos para mamá

 

Los “días de” tienen larga data y el de la madre parece tener anclaje en el antiguo Egipto con las celebraciones a Isis, la “gran diosa madre”, y en la antigua Grecia con los homenajes a Rea, madre de varios dioses (Zeus, Poseidón y Hades). También los romanos rendían honores a Hilaria, en el templo de Cibeles, durante tres días a partir del 15 de marzo.

En la Europa católica se comenzó a honrar a la Virgen María, madre de Jesús, y en su nombre a todas las madres. En 1854, el Papa Pío IX definió el 8 de diciembre como día de la Virgen María y lo fijó en el calendario religioso. En Estados Unidos, en 1914, se declaró oficialmente que el Día de la Madre se celebraría el segundo domingo de mayo a partir de una campaña realizada por dos madres activistas: Julia Ward Howe y Anna Reeves Jarvis.

Mayo fue permeando en el calendario de varios países que se sumaron a la celebración. Estados Unidos continúa con la tradición del segundo domingo, también España y Brasil, por ejemplo. En Uruguay y en Chile, en 2017, la conmemoración tendrá lugar el tercer domingo, pero en cambio en Argentina, la fecha se celebra en octubre.

Parece que ayer estábamos preocupados por la lista de Navidad y los regalos de Reyes, y ya estamos pensando en más obsequios. Podríamos dividir el año en función de las veces que el mercado nos empuja a comprar bajo ineludibles motivos. Para muchos, estos obsequios son solo un trámite y para otros una tarea que implica más o menos energía. Para estos últimos realizamos esta nota con las respuestas que las madres del entorno ofrecieron acerca de qué les gusta recibir en su día.

Todas las respuestas comenzaron con “un beso” y “el cariño” de los hijos, obviamente. Pero las manifestaciones de cariño suelen acompañarse de algo más y para facilitar la elección de regalos, van estas sugerencias.

¡Aunque no lo crean (porque algunas se encargan de vetar la entrada de este tipo de regalos), los electrodomésticos y los artículos para el hogar son bien recibidos por ciertas madres en su día! Para quienes gustan de una cocina con las últimas tendencias o se decantan por renovar detalles en la casa, hay tentaciones originales en Entre Aurelias y Aurelianas y toda una colección recién llegada de Europa en Analí Decoraciones. En ambos lugares, además, encontrarán portarretratos, marcos y afines para lucir las tarjetas y dibujos que los más pequeños suelen realizar.

Entre las madres encuestadas están las que gustan recibir regalos para “ponerse” y se preparan para el invierno con los primeros tejidos de punto. En ese sentido, la recomendación es Ruralanas que tiene locales en varios puntos del país. La marca ofrece prendas en lana cien por ciento naturales, tejidas por artesanos (mujeres, mayormente) de Artigas a Río Negro. Las carteras, bolsos y sobres más tentadores son las de Percibal, diseñados por una mujer uruguaya, con locales en Montevideo y Paysandú.

Más allá de los almuerzos y las cenas (clásicas salidas), los desayunos para compartir en familia han ganado adeptas, tanto los que se reciben en el hogar como los que ofrecen en Cafetto Prado y Adolfo Café.

El té —que marca con su sutil presencia— también es sugerido como un detalle que “eleva las tardes de todos los días”. Así Sea. Servicio de té es un nuevo emprendimiento, liderado por una sommelier de té, en el que se recrean “experiencias sensoriales”. Para este Día de la Madre, ofrece ricos blends, tazas y posainfusores, ¡además de asesoramiento!

Si a la mamá le gustan los tés rápidos, la recomendación es el té Damman que vende Vanacity. Los “cofres de té” son para mirar y admirar, y el sabor es un viaje de Francia a Oriente.

Para las lectoras y las que especialmente gustan de los libros más “jugados”, está Simona Libros que se define como “una  librería militante, feminista y latinoamericanista” con el compromiso “de difundir los pensamientos más avanzados de nuestros pueblos y su historia”. Es un emprendimiento nuevo, ubicado en el Cordón, que enriquece la oferta de libros de Montevideo. También en ese barrio está América Latina, un clásico de 18 de Julio con los más diversos autores del género policial y todos los ejemplares de la colección “Ciencia que ladra”: divulgación científica para gente “de a pie”, con temas cotidianos (el color, el deporte, la cocina, la estadística, la matemática) tratados por investigadores.

Por último, una de las mamás consultadas se la jugó por una celebración especial: una pijamada con sus hijas y nietas. Para esta reunión tan inusitada, la recomendación es Osa Mayor Pijamas con originales opciones para todas las edades.

Y, con todas estas opciones de regalos e ideas para brindar reconocimiento, ¡feliz día para Isis, Rea, Hilaria y María que aprendieron a ser mamás en la experiencia de procrear, parir y criar!

 

Para inaugurar la temporada de sopas

 

La temporada de sopa comienza con el otoño cuando las hojas de los árboles parecen fusionar sus colores y texturas en platos y tazones. Si bien los fanáticos la consumen todo el año, más allá la temperatura, se trata de una preparación que en estas latitudes se toma caliente (el gazpacho es una rareza) y cuando hace frío. Es una receta clásica de hogar, aunque los cocineros más renombrados la han elevado a un plato gourmet. Por eso se sirve hasta en distinguidos restaurantes, y está tan de moda, incluso, que en el mercado de electrodomésticos se venden “soperas eléctricas” con recetarios para sibaritas.

La sopa, según el Diccionario de la Real Academia, es un “plato compuesto de un caldo y uno o más ingredientes sólidos cocidos en él”. Entre los diversos tipos, se mencionan las de fideos, verduras y pescados.

El Manual de Cocina del Instituto Crandon (Ediciones B), referencia en la gastronomía uruguaya, dedica un capítulo al brebaje y explica que hay una gran variedad, “desde el bouillon que despierta el apetito con su aromático sabor, hasta las sopas espesas que se pueden servir como plato principal en una comida rápida”.

El libro —que como buen manual define las bases— explica que la sopa se toma en platos hondos o tazones, sugiere calentar los recipientes para que la preparación llegue con la temperatura justa a la mesa, puntualiza la cantidad que se acostumbra a servir y explicita la clasificación. A este respecto, dice que hay sopas livianas, medianas y espesas. Entre las primeras se encuentran los caldos, consomés y bouillons. Las de vegetales, las licuadas y las cremosas se ubican en el segundo tipo; mientras que entre las espesas están los minestronos, los chowders y las de leguminosas.

La sopa crema se prepara a partir de una salsa blanca muy liviana o de un licuado de vegetales y el bouillon es un caldo con cierta concentración que se elabora por cocción en agua de carne o huesos y con hierbas aromáticas. El minestrono (también conocido como minestrón o menestrón) es la especialidad de la cocina italiana, lleva verduras y puede tener pasta o arroz. El chowder es una sopa espesa en la que se dejan los alimentos en trozos relativamente grandes.

Las sopas son muy sencillas de preparar y se cocinan solas, aunque requieren algo de tiempo y un poquito de atención. Si las verduras son insípidas, la sal marina, la pimienta, el jengibre o el queso aportan dinamismo y le quitan el aire de “preparación de hospital”. Mi favorita contiene espinaca, zapallo o calabaza, zanahoria, puerro, nabo y un centímetro de jengibre. Cuando las verduras están listas, se licua y una pizca de curry le otorga la magia de Oriente.

En Montevideo, hay varios restaurantes donde probar ricas sopas (in situ o para llevar). La oferta para el mediodía es bastante amplia, aunque para la cena se acota un poco. En el mundo digital circulan varias recomendaciones para una “ruta sopera”: Caramelos de lima, Valentina Baccino Nutrición y Comer Mejor sugieren sus preferidos en función de diversos criterios (para vegetarianos o veganos, adecuación nutricional, etc).

Más allá de los aportes de estos especialistas en el rubro gastronómico y de nutrición, me atrevo con recomendaciones basadas en la experiencia de tomar mucha sopa. En esta lista de sopas montevideanas con vegetales (quedan por fuera el arroz y los fideos), los tazones son generosos con preparaciones caseras, espesas y hasta virtuosas. Para llevar, sugiero visitar Mercado Verde y Masala Haus, y para disfrutar en el propio restaurante, recomiendo Benicio Deli & Cofee House, Disfruta, Bar Lobo y Jacinto (estos dos últimos tienen servicio de cena).

Si la sopa te es ajena, animate en cualquiera de estos restaurantes; encontrarás sabor y hasta pasión en preparaciones bien elaboradas. Y si vas por más, preparala en tu casa. Hay cientos de recetas en libros clásicos, digitales y en modernas aplicaciones, y contá con tu intuición culinaria que, en definitiva, te guiará hacia el punto mágico en el que el sabor por lo simple se transforma en placer.

Gebana de Leiden Shoes: elegancia y comodidad

 

En la primavera de 2016, en las redes sociales vi un anuncio de zapatos que me llamó la atención por el diseño y el estilo del producto. Comencé a seguir la marca, pues quedé inmediatamente enamorada de los Gebana de Leiden Shoes. No los compré en ese momento y tampoco me compré zapatos en primavera ni en verano, quizás porque todos los demás me parecían sosos en comparación con esos zapatos tipo “balerinas sofisticadas”.

¿Qué tenían los Gebana en particular? Taco bajo (ideales para andar todo el día y trasladarme en mi bici urbana), un color muy sutil, cuero con textura, punta marcada y un diseño transversal que deja el empeine libre y cubre el arco. Los zapatos, ya puestos, tienen un interesante efecto espejo, como si fueran una mariposa.

Un lunes de marzo, en el medio de un sopor como no recordaba en mi vida, también en las redes sociales encontré un mensaje que parecía especialmente dirigido a mí: ¡quedaban las últimas Gebanas y estaban rebajadas! Sin dudarlo, me contacté con Leiden Shoes y esa misma tarde fui a buscar mis zapatos. Elegí un par de color habano  —ofrecían, además, la versión en negro— y casi salgo con ellos puestos.

Los estrené la mañana siguiente, a pesar del calor, y ese día y los sucesivos estuve admirando mis pies por la elegancia que otorgan. Son versátiles y por ello perfectos para faldas, vestidos, pantalones de todo tipo y jeans.

Los Gebana (nombre inspirado en La Habana) están confeccionados y forrados íntegramente en cuero nacional.  El taco es de madera y se llama “bizcocho” (diversas piezas pegadas una sobre la otra), la suela es antideslizante y la plantilla tiene un material similar a la goma eva para amortiguar el impacto y hacerlos más cómodos.

El zapato cuenta con dos partes: la puntera (triangular y muy “estilizante”) y el resto del pie, unidas por una costura doble. En la vira (contorno) la costura es simple y en el talón es doble. El interior de cada Gebana, forrado en suave cuero, está totalmente realizado en doble costura.

Detrás de los originales Gebana hay talento y un emprendimiento a cargo de dos mujeres que un buen día se la jugaron para vivir del diseño y de la venta de zapatos.

Leiden Shoes: zapatos con diseño pensados para mujeres multitarea

Ana Laura Pacillo (33) es licenciada en Negocios Internacionales y tiene un posgrado en Márketing y Romina Inverso (29) es técnica en Vestimenta. En 2013 se conocieron trabajando en la misma empresa en el rubro textil. Descubrieron intereses en común y un mismo espíritu emprendedor.

Romina ya diseñaba ropa y Ana Laura tenía “un montón de ideas sobre zapatos”. Esas ideas necesitaban “bajarse al diseño y hacerlas viables” y Romina parecía ser “la persona ideal”. “Nos juntamos y comenzó todo. Fuimos trabajando de a poco y Leiden, como empresa, surgió a inicios de 2016. ¡Dejamos nuestros trabajos y nos jugamos! Invertimos todos los ahorros, podíamos ganar o perder, pero sentíamos que ese era el momento. Al inicio fue como una ONG porque todo el dinero que ingresaba lo recapitalizábamos”, explica Ana Laura.

Las “chicas Leiden” se dedican a diseñar y vender zapatos, exclusivamente. Sus creaciones se caracterizan “por el diseño, la combinación de colores y la buena hechura”. Para ello, buscaron un taller propio y se asociaron con el tallerista. “Fuimos hacia atrás en la línea de producción, apostamos a quien hace el zapato. Buscamos a un excelente tallerista; Romina, con su experiencia, se encargó de ese tema y, además, ahora el trabaja en el taller. Y yo me encargo del área comercial”, comenta Ana Laura.

“Alto invierno” fue la primera colección que lanzaron el año pasado, exclusivamente con botines. “Quisimos evaluar la aceptación y tuvimos mucho éxito”, explican. De esa manera, comenzaron a crear un nombre en el mercado y para el avance del verano 2016 ofrecieron diez productos. Entre ellos, las Gebana, “que se caracterizan por la comodidad y elegancia”, según las autoras.

Los zapatos Leiden se encuentran en ferias de diseño (recientemente estuvieron en Máxima) y en el atelier de la marca. Las redes sociales, que ellas mismas gestionan, son su principal instrumento de difusión y venta (FBK, Instagram y Twitter). Sus diseños, para mujeres de 30 a 60 años, procuran brindar comodidad y estilo a “mujeres trabajadoras, con ideales, mujeres multitarea, que buscan zapatos cómodos para cualquier actividad”.

En poco tiempo, pero con muchísimas horas invertidas en el emprendimiento, Romina y Ana Laura ya cuentan con varias lecciones aprendidas. Entre tantas, destacan que “hay muchas mujeres que emprenden, pero que no tienen las herramientas para desarrollar el negocio que quieren. Hay miedos, falta de financiación y poca ayuda. Nosotras llegamos a donde estamos porque actuamos desde otro lugar, ayudamos todo el tiempo y propiciamos el compañerismo, y eso es recíproco”. Agregan que “se puede vivir del diseño y venta de zapatos” y enfatizan que “demanda un compromiso total y muchas horas de trabajo”. Su diferencial es escuchar a las clientas y para ello cuentan con las redes sociales y el atelier que “es un lugar ideal para conversar, charlar y atender personalizadamente”.

En la colección de invierno 2017 siguen los modelos de taco bajo, aunque innovaron con algunos altos y plataformas. Con sus zapatos y botines “de mujeres para mujeres” piensan afianzar el mercado montevideano y llegar al interior del país. “Creemos que hay potencial, necesitamos revendedores que sigan con nuestra línea de atención personalizada porque ese es uno de nuestros diferenciales”.

Del blog al taller. La experiencia de “La Vida la la la” para “construir la realidad en la que se quiere vivir”

Susana Castro Conti (43) es esposa, madre y docente de Comunicación Visual, y es la responsable del Taller (de crochet y otras artesanías) La Vida la la la. Susana es muy cordial, expresiva y se muestra naturalmente dispuesta a mostrar lo que hace. Su inclinación por la docencia se hace evidente en el tono de su voz y en la forma de encarar los temas. Además, en la manera generosa de contar sus vivencias como emprendedora.

Su experiencia comenzó con un blog que se transformó en un taller. El lugar físico en el que se desarrollan las instancias creativas (el taller físico) está muy cuidado porque el entorno debe favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje. La modalidad de taller permite intervenciones que Susana considera fundamentales para el proceso creativo, por ello “el lugar debe generar ganas de estar para predisponer al aprendizaje y fomentar la creatividad”.

El taller, amplio y con ventana a la calle, es un lugar que invita. Es un espacio en el que prevalece el color y el orden, a pesar de la gran cantidad de materiales. Hay latas y latitas, cajas de todos los tamaños y baldes pequeños que albergan lápices, pinceles, fibras. Hay muchos cajones, algunos grandes y otros chiquitos. Hay armonía y diversas texturas. Hay elementos que invitan a trabajar con las manos y artesanías que invitan a mirar o usar. Entre tanto color, prevalece el anaranjado y el rosa con algunos tonos de fucsia y violeta.

La preocupación estética del emprendimiento también se evidencia en las redes sociales. El contenido de las publicaciones de “La Vida la la la” en Faebook e Instagram es variado y, además, generan un boletín de noticias cuando tienen un taller para ofrecer. Se muestra un trabajo arduo y constante, y un afán por sostener el interés del público.

Una instancia para la creatividad personal

Susana se presenta como profesora de Comunicación Visual y también como emprendedora, aunque lo expresa con timidez y parece que debe justificarlo con una sonrisa, como si todavía no se convenciera de su iniciativa. “Mi trabajo formal como profesora de Dibujo, y de Educación Visual y Plástica es en Secundaria (pública y privada). Toda la vida me gustaron las manualidades, me gusta coser, tejer, bordar, y  me pasó algo que es habitual en la docencia: mi espacio creativo personal se fue relegando porque los tiempos no dan….

A partir de una capacitación específica en relación con las TIC (Tecnologías para la Información y la Comunicación), Susana se enganchó en un foro español de decoración de interiores, un tema vinculado a su veta creativa. “Muchos de los miembros del foro tenían blogs, descubrí ese mundo y me entusiasmé. Los blogs abren puertas que abren otras puertas, así que de la decoración de interiores llegué a blogs de artesanías. Y de España salté a Argentina. Me entusiasmé tanto que comencé a armar un blog; empecé a hacerme un espacio para mí, el tiempo creativo que estaba abandonado. Ese fue el primer sentido del blog La Vida la la la.

El nombre del blog, que canta a la vida, es una expresión comodín de su familia. “Es una frase que dice todo y nada, que tiene música y que destaca la unión de vida y del canto, de la vida y del disfrute. Es algo divagada, pero me gustó y me sigue gustando”.

Entre los miembros de un foro (personas con un fuerte interés en común) suelen generarse vínculos fraternos y Susana no fue ajena a esa realidad. En las conversaciones digitales —dice que en ciertas charlas hasta se trataban temas muy íntimos— surgió la necesidad y el empuje para pasar del blog a la acción. Hubo quienes se dedicaron a vender sus artesanías, quienes emprendieron en grupo y quienes se enfocamos a enseñar. Del blog, entonces, surgió el taller “La Vida la la la” para unir la docencia y un espacio de creatividad.

Un espacio para crear con las manos

Los primeros talleres que Susana ofreció, hace cuatro años, fueron de crochet. “El crochet es muy sencillo, yo veía, de niña, a mis abuelas hacer crochet y en particular lo aprendí con mi suegra. Ella me enseñó la técnica básica y descubrí que, a partir de lo básico, se puede hacer mucho”.

Susana agrega, insistentemente, que no es necesario de “tener mano”. En su taller para principiantes llegan personas “que no saben nada y se van con algo hecho por ellos”. “Lo más básico es el punto bajo que permite mucho más, porque el crochet se basa en combinaciones de ese punto. Es cierto que requiere algo de pensamiento geométrico y quizás algunas personas, las que tienen inteligencia espacial, se sentirán más cómodas con la técnica. Pero quienes no tengan esa habilidad, también pueden aprender”.

La propuesta de talleres de “La Vida la la la” es de aprendizaje y experiencia compartida. Susana trabaja en la creación de “un espacio para pasarla bien, para crear con las manos”. Asisten, mayormente, mujeres entre 20 y 60 años y, en general, cuando van adolescentes lo hacen en compañía de sus mamás, “para pasar un tiempo juntas”.

Del crochet para principiantes —que es el primer escalón— se puede continuar con talleres más avanzados. En 2016, se realizaron varios: uno de mandalas, otro de amigurumis y uno de granny squares (los cuadrados de abuela).  

Además del crochet, en “La Vida la la la” se ofrecen diversas instancias creativas porque Susana comparte el taller con otros artesanos. Esas instancias (sobre bordado, encuadernación, fieltro húmedo y papel reciclado) le permiten, además, participar como asistente para aprender y enriquecer su veta creativa.

Emprender es aprender

Gestionar el taller y que funcione implica mucha dedicación, significa tiempo de trabajo, además del que demandan las clases y la vida (del hogar y en general). Para que el taller sea viable hay que alimentar las redes sociales y generar boletines informativos. “Mi esposo me ayuda porque es mucho trabajo. Requiere dedicación, esfuerzo y mantenimiento. Todo fue surgiendo y tuve que aprender sobre la marcha. No solo he tenido que aprender y mejorar las técnicas que enseño, sino que debo estar al día con otras cuestiones. Por eso aprendí a manejar Facebook e Instagram, por ejemplo. Me inclino por las redes que me gustan más o las que me son más fáciles, el blog primero e Instagram ahora. Pero también tengo que hacer otras, porque Facebook, por ejemplo, tiene gran alcance y muchas repercusiones”.

El taller de Susana es parte de su casa, porque “en definitiva, es un emprendimiento familiar, mi esposo se encarga de la gestión de la base de datos para la newsletter y mis hijos me ayudan los días de taller. El emprendimiento tiene un involucramiento familiar. Así se dio porque emprender implica vivir de una forma coherente con los sueños”.

Susana agrega que emprender significa animarse a seguir a pesar de las dificultades y que el desafío es sobreponerse a los problemas y continuar. También implica estar atento a las oportunidades, generar espacios, manejar los intereses y lidiar con el manejo de los tiempos (¡todo un tema, según ella misma confiesa!). Cuando Susana pasó de los sueños a la acción, tenía mucho miedo. “Pensaba ¿qué pasa si no viene nadie? Y me decía: ¡nada! Habrá que ofrecer un nuevo taller”.

Su recomendación, como emprendedora, es que “hay que aprender a bancarse la frustración. Hay que aprender a tolerar los errores porque si realmente se quiere algo, hay que meterle para sobreponerse a `los a pesar de´”.

Taller La Vida la la la

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Qué se ofrece: “Técnicas y experiencias, un tiempo para cada uno. Un tiempo para tomar té, café y crear, para sentir la gratificación de transformar algo.

Días de taller: sábados de tarde.

Técnicas: crochet y bordado, fundamentalmente. En estos años han realizado talleres de encuadernación, fieltro húmedo y papel reciclado. Y a futuro mucho más: origami, caligrafía bordada y confección de prendas básicas.

Para: quienes gustan de las manualidades, valoran los oficios y quieren experimentar la satisfacción de crear.

La mensajería instantánea en el ámbito laboral. Reflexiones en torno al buen uso

Los servicios de mensajería instantánea (MI, en adelante) aterrizaron con fuerza en los diversos ámbitos de nuestra vida y, por su practicidad, se impusieron con rapidez. El mundo del trabajo no fue ajeno a la situación y, en muchos casos, los trabajadores comenzaron a usarlos desde sus teléfonos personales para el intercambio de datos e información con fines laborales.

 

La mayoría de las organizaciones —salvo las vinculadas al sector tecnológico— reacciona tardíamente ante las prácticas de tecnología digital y comunicación, y el uso de la mensajería instantánea ha respondido con la misma lógica. Por ello, las normas de buen uso y etiqueta en relación con estos servicios quedan, en principio, libradas al criterio de cada empleado.

 

Normalizar prácticas es una tarea tediosa e implica un verdadero trabajo “de hormiga”. Además, los recursos tecnológicos cambian, se renuevan con frenesí y las reglas, muchas veces, se tornan vetustas con rapidez. Aún así, vale la pena intentar una reflexión acerca de la mensajería instantánea en el ámbito laboral para generar un estilo que propicie una comunicación con aspectos profesionales.

 

La identificación. En los servicios de MI la foto es la identificación de la persona, además del número (que es un dato frío y que no aporta información sobre el usuario). Es conveniente que la imagen sea del emisor, puesto que es muy difícil (imposible, a veces) reconocerlo a través de la foto de una mascota, de un paisaje, de un grupo familiar o de amigos.

 

También se sugiere, cuando se usa el teléfono con fines laborales, evitar el descuidado estilo “fantasma” o la foto inapropiada. Y conviene adecuar el “estado” con un mensaje coherente porque esta información aparece en cada envío. El emisor se expone al brindar información de sí mismo con texto elegido para el “estado” y la foto que escogió para identificarlo.

 

Las abreviaturas, acortamientos y emoticones. Escribir bien como regla fundamental. En los mensajes de MI suelen abundar las abreviaturas y acortamientos, algunas son útiles (aprox por aproximadamente, por ejemplo y otras son innecesarios e indeseables (pa’ por para, k por que y un largo etcétera).

 

Por otra parte, ¿los emoticonos y emojis son tan necesarios? Parece que para muchos la comunicación a través de los servicios de MI no pudiese realizarse sin agregados de abundantes colores y hasta con movimiento… Quizás uno y hasta dos, ¿pero diez seguidos? Pensemos en sus beneficios (ahorran tiempo y facilitan la expresión de sentimientos y emociones) y, en ese marco, un uso consciente es conveniente para incorporar sensibilidad al entorno laboral.

 

Escribir bien es difícil, es cierto, por ello es bueno ajustarse a la fórmula “sujeto + verbo + complemento”. Los servicios de mensajería instantánea, a pesar del paradigma de la instantaneidad bajo los que fueron creados, no escapan al bueno uso de la lengua. Se recomienda, entonces, como en todos los otros tipos de textos, escribir bien y con apego a las normas de la lengua.

 

La regla de los 140 caracteres. Twitter nos legó la regla de los 140 caracteres que nos obliga a ser muy (¡muy!) escuetos y creativos. No siempre es posible seguirla, pero es una interesante práctica. Como los servicios de MI no cuentan las palabras, la norma es solo una referencia para ser conciso. Y es bueno escaparse de ella, si implica escribir mal o si el mensaje amerita un desarrollo más exhaustivo.

 

Etiquetas/Hashtags. Algunos servicios de MI —Telegram, por ejemplo— permiten el uso de etiquetas (hashtags) que son mecanismos útiles para agrupar información. Hasta el momento, WhatsApp no lo tiene y esperamos que próximamente lo incorpore para facilitar la búsqueda de datos.

 

Mensajes compartidos a más de una persona. Muchas veces se envía una misma información a más de un usuario en comunicaciones persona a persona. En esos casos (en los que no existe un grupo), es ético indicar que el mensaje se compartió con otros.

 

Los errores de texto ya enviados. En ciertos ámbitos se ha impuesto el uso del asterisco para indicar un error enviado (fundamentalmente en relación con faltas de ortografía). Esta práctica demanda un mensaje que se suma al inicial y no siempre aporta, salvo que el error ortográfico genere dudas de interpretación.

 

Verificar datos para evitar “bulos”. ¡Las cadenas de los servicios de mensajería instantánea son la versión renovada de las cadenas de los correos electrónicos! Circulan con una velocidad inaudita y han generado alarma ante catástrofes, enfermedades o fallecimiento de personas famosas. Hay cadenas de todo tipo: políticas, religiosas, de cobro de servicios, etc., y muchas de ellas son “bulos” o hoax (noticias falsas que se generan para desinformar).  Siempre es conveniente verificar la fuente o al menos tomarse un rato antes de distribuir mensajes de esa naturaleza (el tiempo suele ser buen consejero).

 

Grupos. Respetar la finalidad. Casi con seguridad, respetar la finalidad para la que fue creado el grupo debe de ser uno de los aspectos más sensibles y más “bastardeados”. ¡Y es tan sencillo! Si el grupo fue creado para facilitar una tarea, los mensajes que circulan deben aportar a esa tarea. O a lo sumo, brindar información de alguno de los miembros, siempre que los datos sean relevantes y no comprometan aspectos personales.

 

Grupos. Ortografía y sintaxis. En los grupos y en especial los de carácter laboral, hay que extremar cuidados en relación con la ortografía y la sintaxis. Escribir bien facilita la comunicación y minimiza errores. WhatsApp, Telegram y otros no están peleados con las mayúsculas y los signos de puntuación, así que hay que usarlos sin temor. La instantaneidad de estos servicios no implica tener que hacer un curso para decodificar mensajes cifrados.

 

Grupos. Cadenas y “bulos”. En los grupos, hay que extremar cuidado ante cadenas y “bulos”, puesto que entorpecen la comunicación, salvo que estén alineados a la finalidad para la que fue creado ese chat.

 

Grupos. Temas sensibles y temas privados. Los temas sensibles (religión, política, deporte, etc.) y los privados no son, generalmente, apropiados para divulgar en los grupos. Suelen generar malestar y huidas; hay otros medios más indicados para expresar ideas de ese tipo o comunicar hechos que hacen a la intimidad de las personas.