Una muñeca simple que se transforma y cobra vida con retazos de tela

Inés Blanco y Adriana Catelli son las creadoras de LoliModa, un juguete “a la antigua” que se desarrolla y vende en Uruguay. Inés (34) es arquitecta y especialista en márketing y, entre varios proyectos, es mamá de Emilia, Carmela y Bautista. Adriana (62) es escribana y, entre papeles y escrituras, disfruta de sus nietos Natalie, Juana, Pedro, Manuel y Oliver.

Más allá de cierto vínculo familiar (Inés es la esposa del sobrino de Adriana), son mujeres muy diferentes. A pesar de tener personalidades, intereses, edades y profesiones disímiles, hoy las une un proyecto en común: LoliModa, un juguete muy sencillo, aunque paradojalmente difícil de explicar con palabras.

LoliModa es una estructura de niña/mujer para vestir. En un placa de madera (MDF) se muestra el contorno en relieve (en alza) de Loli. Esa hoja tiene una tapa, a modo de block, para cerrar en el que aparece la figura troquelada de la muñeca. Cuando está abierta, Loli puede vestirse con diferentes retazos de telas que se entregan en el “pack LoliModa”. Los géneros, de diversos colores y texturas, pueden usarse como vestidos, faldas, blusas, pantalones y pañuelos. Loli es un contorno con un rostro muy expresivo, y cuando la tapa del block se cierra, la niña/mujer se transforma y cobra vida en función de su vestimenta. A partir de un simple dibujo, puede surgir una  it girl, una chica clásica que sale de paseo, una niña que celebra su cumpleaños o una emprendedora pronta para una reunión de negocios.

¿Cómo nació la idea?

Dice Adriana que a una de sus nietas le regalaron una muñeca artesanal. La niña se entretuvo durante horas, aun rodeada por juguetes visualmente muy atractivos y más comerciales. Tanto le gustó, que en un viaje a Buenos Aires buscó a la artesana que crea esas muñecas y compró una para regalarle a su otra nieta. Se la mostró a Inés, con “la convicción de que los niños necesitan volver a los juguetes más simples y esenciales”.

“A partir de ahí descubrimos que teníamos una pasión en común y, con las ganas de hacer algo juntas, trabajamos desde esa fuente de inspiración”, explica Inés. “Queríamos llegar a la matriz del juguete y despojarlo de todos los aditivos comerciales, el proceso inverso que creemos debe de haber realizado su creadora. Y luego de rescatar la esencia, lo transformamos de acuerdo a nuestros lineamientos y objetivos para adaptarlo al mercado y a nuestros gustos estéticos”.

Elegir el nombre fue difícil. Buscaban que fuera atractivo, fácil y pegadizo para impactar en los niños y buscar la recordación. Inés agrega que querían llegar al nombre que le hubiesen puesto ellas mismas de niñas. Hicieron y repitieron el ejercicio varias veces, como un “flashback” en procura de mirar el mundo con ojos de niñas.

Las dos creen que LoliModa es un juguete “espectacular para el desarrollo intelectual en la etapa infantil” y ese espíritu las une y fortalece para sobreponerse a las dificultades de un emprendimiento casi artesanal. La sociedad de Inés y Adriana es “claramente circunstancial, pero muy exitosa”. Las unió el interés en esta iniciativa, las ganas de hacer algo diferente para los niños de ahora como si fueran los niños de antes. La etapa de creación del emprendimiento las llenó de energía y felicidad, también de esperanza. Hoy están contentas con los resultados y muy entusiasmadas con las proyecciones a futuro.

“Con LoliModa, explica Adriana, pretendemos que los niños puedan diseñar vestimenta y desarrollar la imaginación”. Inés agrega que “es un juguete como los de antes, inspirado en nuestra infancia, para desarrollar la capacidad creativa de niños y niñas a través de un sistema muy sencillo e intuitivo”.

Las creadoras pensaron un entretenimiento sin orientación sexual y se han planteado un objetivo que pretende derribar barreras idiosincráticas, ya que que LoliModa es una muñeca orientada a niños y niñas. Ellas creen en el propósito de “favorecer el trabajo con telas, colores y texturas para lograr distintos diseños” y procuran, además, transmitir valores que consideran son importantes: “la valoración de lo simple y artesanal, la reutilización, el amor por lo nuestro y el hacer por sí mismo”.

La gestación y el futuro de LoliModa

El proyecto nació hace muy poco tiempo; en setiembre de 2016 definieron la idea y comenzaron a desarrollar el modelo de negocio inmediatamente. En octubre ya estaban trabajando en los primeros prototipos. A partir de la idea primaria de Adriana, definieron materiales, estética, “packaging”, terminaciones, etc. “La adaptamos al mercado local, pero fundamentalmente a los principios que queríamos que tuviera el producto. Queríamos que fuera de fabricación casi artesanal, con un ‘packaging’ en el que la muñeca y las telas fueran los protagonistas. En síntesis, un mensaje directo y limpio con la línea clara de la inspiración a crear”.

Lanzaron la venta directa a través de una cuenta de Facebook el primer día de noviembre. Menos de un mes después, comenzaron a consolidar acuerdos con jugueterías y librerías para ofrecer LoliModa en puntos de venta para Navidad.

Cada LoliModa contiene dos partes: la estructura con la muñeca y catorce retazos de telas . Inés y Adriana hacen énfasis que en el proceso de creación del “packaging” la sencillez era una prioridad. Querían un producto artesanal y se enfrentaron a un gran obstáculo: si agregaban mano de obra, el juguete crecía en costos y se alejaba de uno de sus objetivos (la accesibilidad). Por eso eligieron presentar a Loli en dos bolsas plásticas con cierres tipo ziploc, de fácil manipulación para los niños.

El único agregado es la serigrafía del logotipo y del eslogan: “Prueba, Diseña, Aprende, Crece…”. Dicen que fueron muy cuidadosas al momento de elegir los proveedores y que han buscado mantener sus lineamientos. Por eso escogieron la técnica de serigrafiado, que es de las más antiguas.

Hasta el momento no cuentan con financiamiento externo y trabajan “hasta de madrugada, cuando mis niños duermen”, dice Inés. Aclaran que han recibido mucho apoyo de sus familias y agradecen en particular a Heddy Catelli (suegra de Inés y hermana de Adriana) que las unió y “ha sido un gran apoyo en este proyecto”.

A corto plazo quieren llegar masivamente a los hogares del Uruguay, pues sueñan que “todos los niños, de cualquier edad y nivel socioeconómico, puedan tener una LoliModa”. A mediano plazo pretenden ofrecer LoliModa en otros países culturalmente afines (Chile, Paraguay). Con el desparpajo y el arrojo propio de los emprendedores, cuentan que han tenido una respuesta increíble del público y, convencidas de su producto, apuestan cada día a más.

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